No abraces al moribundo

Si eres marketer o profesional que ofrece servicios basados en resultados (publicidad, redes sociales, páginas web, SEO, etc.), seguro te han dicho frases como estas:

  • “Voy a hacer una apuesta por ustedes”
  • “Mi negocio factura muy poco, ustedes son mi última esperanza”
  • “Espero que esto funcione, porque mi negocio está muy mal”

Ese solo es un breve repertorio de una larga playlist de canciones tristes, que a algunos clientes se les da por cantar.

Caí en esta trampa más veces de las que puedo contar. Yo, con la mejor voluntad y con la mayor de las ingenuidades, quería creerme el HÉROE, el que venía a salvar la situación. Además de ingenuo, era bastante pretencioso y hasta egocéntrico creer que tanto dependía de mí.

Yo no quiero que tú cometas ese mismo error, así que te comparto una nueva regla que te servirá mucho:

Regla de oro como profesional de marketing: No abraces al moribundo.

Si un cliente llega diciendo “eres mi última esperanza”, corre, huye.

El marketing no es una ambulancia. Si un negocio ya está en terapia intensiva, no esperes que un par de anuncios o campañas lo salven.

Imagina esto:

Eres un doctor y te traen un paciente terminal. Sabes que prácticamente no hay ya esperanza, pero la familia del paciente te insiste en que lo operes o hagas algún procedimiento arriesgado. Si accedes y lo haces, la familia te culpará de haberlo matado.

Igual que en la medicina, en el marketing no puedes operar a un paciente terminal y esperar que viva. Si un negocio ya está en coma, no hay campaña que lo salve. Y cuando muera, ¿a quién van a culpar? A ti.

Suena loco, ¿no? Pues es exactamente lo que he estado haciendo durante mucho tiempo, hasta que un día caí en cuenta.

Venían emprendedores desesperados a mí, queriendo que los ayude con su marketing. Yo, queriendo ser de mucha ayuda, accedía, pero casi siempre terminaba mal:

  • Me regateaban el precio
  • Terminaban no queriendo pagarme
  • Me exigían más de la cuenta
  • Ponían todo el éxito o fracaso de su negocio sobre mis hombros
  • No eran capaces de asumir la responsabilidad que como dueños del negocio tenían

Sé que puede parecer obvio, pero me ha pasado tantas veces y veo a muchos colegas en la misma situación.

Grábatelo:

Negocios con mala gestión y expectativas irreales no son tu problema. Enfócate en clientes con potencial, no en casos perdidos.

No se trata de ser insensible o de que no tengamos ganas de ayudar. Pero si un negocio está en estas condiciones, es señal de problemas internos mucho más graves, que nada tienen que ver con marketing o publicidad. No es culpa de la anterior agencia que tenían, ni de ningún otro cuento que puedan decirte.

A menudo, cuando un negocio está así es por motivos diversos, entre ellos:

  • Mala gestión financiera: los dueños se llevaban todo el dinero al bolsillo y no reinvertían en su negocio.
  • Mal producto o servicio: fueron perdiendo mercado por no ofrecer algo de calidad.
  • Corrupción y malas prácticas: mal trato a clientes o empleados, falta de ética en la gestión.
  • Poco capital de inversión y expectativas irreales: pretenden resultados sin una base económica sólida.
  • Simplemente inmadurez y falta de experiencia en los negocios: sin visión ni planificación a largo plazo.

Sea cual sea la razón, estos problemas rara vez tienen que ver con marketing. No caigas en la trampa de pensar que puedes solucionarlos.

Esto es algo parecido a las personas atrapadas en relaciones tóxicas.

La chica buena que intenta rescatar al bad boy, la bella y la bestia.

El tipo que desea resolver todos los asuntos de la chica complicada.

Nunca termina bien.

De hecho, te diría que intentes buscar exactamente lo contrario: clientes que ya tengan un negocio próspero, buena base de clientes, un buen producto o servicio, que esté en expansión, con fundadores con buena visión y principios, gente con la que te agrade trabajar y en cuyo negocio tú mismo tengas fe.

Ey, justamente para eso nos volvimos emprendedores, para poder tener libertad y poder elegir con quién trabajar y con quién no.

De últimas, si quieres ayudar a personas que no pueden pagar tu servicio, o casos como estos, mejor crea contenido gratuito de valor. Envíales un link a tus videos o contenidos. También puedes darles recomendaciones sinceras que puedan servirles, pero no metas manos allí.

Sé que este consejo es un tanto crudo, pero primero debes velar por tus propios intereses y tu tranquilidad. Porque si no, no podrás ayudar a nadie, ni siquiera a ti mismo.

Si quieres ayudar, hazlo con contenido gratuito, no con tu tiempo y energía. Primero cuida tu negocio, luego podrás ayudar a otros.

Como siempre, espero que te haya servido y nos vemos en la próxima.

Compartir Blog

Habla conmigo