No tengo algo para venderte y eso está mal.

Debo serte sincero hoy: No tengo ni una oferta ahora mismo donde puedas poner tu tarjeta de crédito y darme tu dinero.

Y déjame establecer mi punto, antes de que tu mente genere rechazo.

Yo anteriormente creía que cuando uno intenta vender algo a alguien, de alguna manera buscaba aprovecharse. Estaba muy equivocado.

Piénsalo, tú nunca me darías dinero, si yo no te aportara algún tipo de valor, es tu decisión.

Realmente una venta, hacer ese intercambio, es algo maravilloso, una relación única entre seres humanos.

Salvo algunas contadas excepciones, de verdaderos estafadores, pero esos tienen un camino corto, basta con unas cuantas malas reseñas y que los escrachen y están acabados.

¿Entiendes mi punto aquí? Y es esto mismo lo que quiero enseñarte, a cambiar tu modo de pensar!

No haces ningún daño, ni te aprovechas de nadie cada vez que ofreces algo.

Es más, es todo lo contrario, cuanto más vendes, más ayudas a las personas.

→ Cuánto más dinero tengas en tu cuenta bancaria, significa que a más personas y de un modo más profundo haz ayudado.

Es una vergüenza por eso, al final de esta entrada, no tengo ningún enlace que agregar, ningún info producto, ningún curso, pero francamente voy a cambiar eso.

Prometo que desarrollaré alguna oferta que te sirva en tu negocio, que te de nuevas estrategias, nuevas perspectivas y que estés gustoso de pagar y recomendárselo a otros.

Y cuando lo haga, también te enseñaré a hacer eso mismo.

Vender no es malo, sino todo lo contrario.

¡Pero vamos! Al menos ya te «vendí» la idea, esta asombrosa perspectiva, que eso también es vender. Estamos juntos en esto.

No quiero que lo que escribo sea algo que leas rápido, de tirón y luego olvides. Quiero que te quedes pensando un rato en esto, reflexiona sobre este concepto y elimina de una vez esta creencia limitante de tu vida.

Estaré desarrollando mucho más esta idea: de cómo los emprendedores aportamos valor en el mercado, de cómo el dinero y la prosperidad son un reflejo de ello. Desarrollar un negocio es un acto de servicio al mundo.

Piensa en la dignidad de tu trabajo, en su valor, en tus clientes y en la vida de todos aquellos que podrías impactar.

Hasta la próxima, un fuerte abrazo.

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