Muchos empezamos en este mundo del emprendimiento con muchas ganas, con mucha ilusión y pasión, sabemos en el fondo que depende de nosotros y que podemos crear algo increíble.
“Es mi negocio y le voy a poner más pasión que cualquier otro”.
Déjame decirte algo: prácticamente el 99% de dueños de negocio está haciendo lo mismo, esto NO te hace diferente. Tu competencia está haciendo lo mismo.
Tu diferencial no puede ser que estés dispuesto a trabajar más duro que otros.
Yo también creía esto y justamente por eso te lo comparto hoy. Sinceramente estaba muy errado.
9 de cada 10 emprendedores creemos que si tan solo agregáramos:
- más horas de desvelo
- más fines de semana sacrificados
- más acontecimientos familiares importantes en los que no estamos presentes
- más jornadas descuidando nuestra salud física, mental y emocional
Entonces… algún día eso hará que seamos más libres.
El gran problema
El problema es que pasan los meses, los años incluso y ese día soñado, en el que aumenta nuestra libertad nunca llega.
Crece la cantidad de clientes, la cantidad de empleados, la gama de servicios que ofrecemos, inclusive crece la facturación y hasta las ganancias, pero nos vemos atrapados en ello.
¿Por qué? Porque lo único que sabemos es: trabajar más.
La clave no está en hacer MÁS, sino en hacer MENOS.
¿Qué pasaría si te dijera que la clave está en hacer MENOS? Si te dijera que tu desventaja es que te esfuerzas demasiado, que estás dispuesto a desvivirte demasiado, que necesitas ponerte límites.
Hago un paréntesis para decirte que el esfuerzo y la disciplina sí son valiosos, hasta cierto punto y es lo que te trajo hasta aquí, pero al mismo tiempo es algo de doble filo.
Que seas tan sacrificado, tan esforzado hace que seas propenso a explotarte a ti mismo y la gran mayoría de emprendedores tenemos este “chip”, queremos sobre compensar, queremos demostrar lo que valemos a través del esfuerzo.
¿Por qué es esto un problema?
El trabajo duro puede ser contraproducente, porque como emprendedores si nuestra primera opción siempre es trabajar más horas, esforzarnos más, nuestra mente no se molestará en crear una solución más eficiente.
Como suelo decir, si tu primera jugada, si tu primera ficha es siempre trabajar más simplemente, entonces no hallarás soluciones más apalancadas, tu cerebro no se molestará en ver otros caminos posibles.
«Cuando tu única herramienta es un martillo, todo problema se ve como un clavo.»
¿Qué hacer en su lugar?
Con estas reflexiones lo que siempre quiero es que pienses, que cambies tu mentalidad y que veas que es posible otra realidad.
Me he pasado largas horas de journaling, escribiendo en mi diario, leyendo libros, investigando, pero por sobre todo pensando mucho en este asunto y observando mi propia vida y el de otros amigos emprendedores.
Somos víctimas de la Ley de Parkinson.
Básicamente, si tienes un proyecto, y dices que terminarás en, digamos, 10 horas, esa tarea se expandirá para que te lleve 10 horas. Si le designabas tan solo 5 horas, te apuesto a que terminabas igual.
Lo mismo ocurre con tus horas de trabajo.
Si te pusieras un límite, y dijeras que como emprendedor, solo trabajarás similar a un horario de oficina, digamos que de 8:00 hs a 17:00 hs, entonces de alguna manera intentarás terminar las tareas para esa hora.
Sin embargo, si no te pones ningún límite y dispones de tus tardes, noches, de tus fines de semana, inevitablemente, todas las tareas pendientes se expandirán para ocupar todo tu tiempo y no importa cuánto sigas, nunca terminarán.
Yo descubrí es que los límites son muy sanos, debes definir límites con los que te sientes confiado y seguro, ponte un horario y un límite de tareas.
Por favor, diseña también una vida que te haga ilusión, que incluya tus hobbies, pasatiempos, ocio, tiempo de calidad con tu pareja, amigos, familia.
¿Acaso no fue para eso mismo que nos metimos a emprender? Para tener mayor libertad.
Tu negocio debe ser rentable y eficiente en ese tiempo, no puede ser que tu negocio dependa de que te explotes a ti mismo para poder ser rentable.
Cuanto antes encuentres la manera de que esto suceda, mejor.
En próximas ediciones hablaremos sobre el apalancamiento, cuáles son esas palancas que podemos accionar para que nuestro éxito no dependa directamente de nuestro tiempo o el esfuerzo físico o mental que ponemos.
Espero que esto te haya abierto los ojos, porque para mí fue un antes y un después.
Nos vemos en la próxima, un abrazo.

























